La mayor exposición hasta la fecha dedicada al arte
contemporáneo chino llega al Guggenheim de Bilbao entre polémicas y aplausos.
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Wang Guangyi “Mao Zedong: Cuadrícula roja n.º 2” 1988
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Como sabéis, si seguís nuestro blog, a pesar del
protagonismo internacional del que goza el arte chino contemporáneo en todo el
mundo, en nuestro país sigue siendo muy poco habitual el poder disfrutar de
exposiciones sobre este tema.
Sin embargo, en los últimos años estamos viendo un ligero
aumento en las exposiciones temporales que las grandes instituciones dedican al
arte contemporáneo chino y, si el año pasado fue El Prado el que dedicó una de
sus exposiciones estrella a la obra de Cai Guo Qiang –uno de los artistas
chinos más relevantes–, hoy es el Guggenheim de Bilbao el que nos muestra la
escena artística de China durante el periodo de su máximo crecimiento económico,
a partir de 1989.
Un poco de historia
El periodo escogido por los comisarios, de 1989 al 2008, no
es al azar. Tras la caída el maoísmo, Deng Xiaoping se
hizo con el poder, liderando una serie de reformas económicas que se tradujeron
en un espectacular crecimiento de la economía China. Sin embargo, esa apertura
en lo económico del régimen comunista, no se tradujo en una apertura política
real, por lo que en 1989 un movimiento estudiantil inició una serie de
revueltas y manifestaciones en todo el país que culminaron con los tristes
sucesos de la plaza de Tiananmén.
El 13 de mayo, grupos de estudiantes y obreros ocuparon la
simbólica plaza de Tiananmén y comenzaron una huelga de hambre para solicitar
al gobierno chino un avance en las reformas democráticas que incluyera derechos
como la libertad de expresión. Este hecho logró un gran impacto en toda China y
pronto las protestas saltaron a otras ciudades del país. Además, consiguieron
atraer la atención internacional y de los medios de todo el mundo que se
apresuraron a cubrir la noticia. Ante esta situación, Den Xiaoping optó por la
utilización de la fuerza para acabar con las protestas. Se enviaron varias unidades
de acorazados del Ejército Popular de Liberación a ocupar la ciudad y desalojar
la plaza. Las cifras de muertos y heridos en la represión de las protestas
sigue siendo un secreto, pero se calcula que varios cientos (puede que miles)
de estudiantes perecieron arrollados por los tanques.
Si bien las revueltas no alcanzaron sus objetivos políticos,
la fecha de 1989 supuso un punto de inflexión en la política y las reformas
chinas que influyó notablemente en el trabajo de los artistas de la época.
Mientras el mundo experimentaba el final de la Guerra Fría y
el desarrollo de la globalización, China se convertía en una potencia mundial
gracias un espectacular crecimiento de económico, con tasas de dos cifras cada
año, y la apertura al comercio internacional que se tradujo en el ingreso en la
Organización Mundial de Comercio en 2001 tras unas complicadas negociaciones.
La era de fuerte crecimiento económico y de la apertura a
occidente tuvo su cenit en 2008 con la celebración de los Juego Olímpicos de
Beijing en los que el país pudo demostrar ante el mundo lo brillante de su
economía y sistema político.
Es en este periodo, 1989-2008, en el que los comisarios han
decidido enmarcar la exposición, ya que los artistas de esta época fueron los
representantes más objetivos y genuinos de los rápidos cambios que se iban
sucediendo en la sociedad china, pero también sus críticos más notables. Se
abrieron a las formas de expresión occidental para –incluyendo las tradiciones
artísticas propias– crear performances, pinturas, fotografías, vídeos e
instalaciones que implicaran a la propia sociedad en una actitud crítica ante
los cambios. Además, contaron con un singular aliado, ya que el mercado del
arte occidental se abría a nuevas formas de expresión provenientes de culturas
muy alejadas, lo que propició que el arte contemporáneo chino se convirtiera de los más codiciados por los coleccionistas occidentales.
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Wang Xingwei “Nuevo Pekín” 2001
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La exposición
Dividida en seis secciones temáticas organizadas de modo
cronológico, la muestra incluye diversas técnicas artísticas como pintura,
fotografía, instalaciones, vídeoarte y performance cuyo hilo conductor es la
actividad de los artistas chinos como observadores críticos e incluso como
protagonistas de la eclosión de China como potencia mundial, lo que les ha
llevado a situarse en el foco del ámbito artístico internacional.
Según explica Alexandra Munroe, principal comisaria de la
muestra, la exposición “gira en torno a artistas, grupos y movimientos clave de
China y de la escena internacional, que con sus provocaciones aspiran a forjar
una realidad libre de ideología, a reforzar el papel del individuo frente al
colectivo y a definir la experiencia contemporánea en China según una
perspectiva universal”.
En la muestra se pueden encontrar muchos de los artistas más
relevantes de la escena artística actual en China e internacional, y de los que
os hablamos de forma habitual en este blog, como Ai
Weiwei, Cai
Guo-Qiang, Cao
Fei, Hong
Hao, Liu Wei, Liu
Zheng, Qiu
Zhijie, Song
Dong, Wang
Gongxin, Wang
Guangyi, Wu
Shanzhuan, Xiao
Lu, Xu
Bing, Xu
Zhen, Yang
Fudong, Yang
Zhenzhong, Zeng
Fanzhi, Zhang
Huan, Zhang
Peili o Zhang
Xiaogang.
La exposición se verá acompañada por un ciclo de cine con
una selección de obras realizadas por el artista y activista político Ai Weiwei
que se celebrará del 1 al 3 de junio.
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Cai Guo-Qiang “El siglo de los hongos atómicos: Proyecto
para el siglo XX (Mirando hacia Manhattan)” 1996
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La polémica
Como casi siempre pasa cuando hablamos de arte chino
contemporáneo, la muestra viene acompañada por su propia polémica.
Organizaciones por la protección del bienestar animal han llamado a protestar
por la utilización de animales vivos en algunas de las obras expuestas.
Las obras que han suscitado la polémica son Theatre of
the World (1993), de Huang Yong Ping, que da nombre a toda la exposición y
que consiste en una estrecha jaula en la que reptiles, anfibios e insectos
compiten por la supervivencia ante la mirada del público, y A Case Study
of Transference (1994) de Xu Bing, un vídeo sobre una performance en la
que dos cerdos con sus pieles pintadas con caracteres chinos se aparean.
Ambas obras fueron retiradas en las exposiciones previas
celebradas en el Guggenheim de Nueva York y en la Vancouver Art Gallery, lo que
provocó la correspondiente protesta por parte de los artistas y comisarios. Sin
embargo, en esta ocasión el Guggenheim de Bilbao ha argumentado que la decisión
de mostrar las piezas se basa en el respeto a la libertad de expresión de los
artistas.
Una vez más, la polémica está servida ante los límites del
arte y lo políticamente correcto y en Why On White os invitamos a dejar vuestros
comentarios al final del artículo con vuestra opinión.
En conclusión, esta es una de las exposiciones sobre arte
contemporáneo chino más importantes que hemos tenido en nuestro país. Una
oportunidad única para conocer artistas de primer orden, obras relevantes y las
principales tendencias artísticas de China.
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Yang Jiechang “Líneas de vida I” 1999
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Huang Yong Ping “La historia de la pintura china y Breve
historia de la pintura moderna lavadas en una lavadora durante dos minutos” 1987
(reconstruido en 1993)
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Chen Zhen “Alumbramiento apresurado” 1999
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Ai Weiwei “Dejando caer una vasija de la dinastía Han”
1995
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"Arte y China después de 1989: El teatro del mundo"
Museo Guggenheim Bilbao
Hasta el 23 de septiembre







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