Vivimos en una época donde la libertad de expresión vive un
retroceso. La obstinación de las instituciones públicas por perseguir de oficio
a titiriteros, comediantes, raperos o tuiteros y la corrección política exigida
a todos los que nos asomamos a las redes sociales han supuesto una regresión en
el derecho a expresar todas aquellas opiniones diferentes a las de la mayoría.
Por eso en Why On White hemos decidido publicar una serie de artículos en torno
a la censura en el ámbito artístico con la intención de generar un debate sobre
esta situación.
Con la inauguración de ARCO saltaba la polémica con la
censura de la obra Presos políticos de Santiago Sierra que se
mostraba en la galería Helga de Alvear. La obra era una serie de 24 retratos
con el rostro pixelado en el que se representaban a diferentes personas que,
según el autor, están en prisión por razones políticas. Ante la petición de
IFEMA de retirar la obra para "tratar de alejar los discursos que desvíen
la atención del conjunto de la feria", la galerista decidía retirar la
obra.
Ayer, desde las redes sociales de nuestro blog, ya
expresamos nuestro rechazo a este tipo de censura, independientemente de que
estemos de acuerdo o no con el contenido político de la obra. Por esta razón, y aunque resulte paradójico comenzar esta serie de artículos con obras que nunca fueron censuradas, queremos recordar otras obras muy polémicas que en su día fueron expuestas en
ARCO.
Comenzamos con Starway to heaven de Eugenio Merino
que causó una gran controversia al ser expuesta en 2010 cuando la Embajada de
Israel protesto porque "contenía elementos ofensivos para los judíos,
israelíes y, seguramente, para otros".
Eugenio Merino repetiría polémica en 2012 cuando
presentó Always Franco, obra por la que la Fundación Francisco Franco
presentó una demanda por "Intromisión al honor" que fue desestimada
por los juzgados.
El mismo año Antoni Miralda presentaba No hay pan para
tanto chorizo.
También Franco fue el protagonista de otra polémica en 2013
cuando Kevin Van Braak presentó La mesa de Franco, una reproducción
casi exacta del escritorio del dictador.
El italiano Paolo Schmidlin expuso en 2007 Porno
Queen en la que representaba a la Reina de Inglaterra en una clara actitud
sexual.
El francés afincado en Zaragoza y habitual de la provocación,
Yann Leto, presentó en 2013 Pharmacy Laws para la galería T20 .
Al año siguiente, también Yann Leto volvió a ser
protagonista de la polémica con su obra Congress topless.
Otra acción muy polémica fue la del graffitero Neko. Era el año 2012 y el periódico El País había invitado a varios artistas urbanos a intervenir su stand en la feria. Con ARCO funcionando y el espacio abarrotado de personas, Neko decidió realizar una acción ilegal pintando la palabra 'Crisis' en las paredes del stand. Tardó apenas unos segundos y en el vídeo de la acción se puede observar como abandona el lugar corriendo con los guardias de seguridad persiguiéndole.
El propio Santiago Sierra, autor de la obra censurada en esta edición, presentó el año pasado una serie de obras pertenecientes a su performance El bebedero en las que la protagonista era la esvástica. Las obras podían verse en la galería italiana Prometeo. Aunque el signo utilizado en las obras hacía referencia al símbolo solar hindú y no a la iconografía nazi, su muestra fue muy controvertida.
Os invitamos a todos nuestros lectores a dejarnos en los comentarios vuestra opinión sobre este tema y a recordarnos otras obras polémicas en ARCO o en otras ferias similares.









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