Si ayer era el director de un festival el que nos contaba su experiencia en la Semana del Arte, hoy queremos que sea un artistas participante en ARCO, el que nos exponga su punto de vista sobre esta feria y sobre la experiencia artística en general. Hablamos de José Antonio Vallejo, un artista que a través de sus dibujos crea un mundo onírico y personal sobre experiencias tan íntimas como el amor o el sexo.
¿Después de todos estos años
trabajando, como valoras tu experiencia como artista?
Poder realizar mi primera individual cuando estaba aún cursando el Máster
en creación e investigación de la UCM me hizo poder darme cuenta muy pronto de
lo complejo que resulta el mundo del arte. Desde 2009 mucho he evolucionado
tanto en el dibujo como en experiencias ya en ferias como Estampa, Hybrid… Y
este año pudiendo colaborar con ABC en su stand de Arco. Todos los pasos que he
dado en esta carrera han sido pequeños pero firmes y el camino aún es largo por
recorrer, pero me siento con más ganas que nunca.
¿En qué se diferencia tu trabajo de
otros artistas de tu generación?
Siento que pertenezco a una generación con características comunes. Una muy
importante fue la infancia dorada que vivimos y que se ha traicionado con la
crisis. Eso ha provocado un discurso común en algunos de nosotros, quizá en
otros autores más presente, mediante el cual ponemos de manifiesto un poco esa
sensación de robo y de promesas incumplidas. En mis dibujos los personajes se
relacionan a partir de un entorno aparentemente festivo pero en el que parece
que o bien ha sucedido algo trágico para alguno de ellos o la incertidumbre de
que eso se produzca sobrevuela la escena. Luego también hemos sido una
generación en la que algunos hemos optado por ser muy respetuosos con la
técnica y el dibujo es muy fácil amarlo porque es sincero y da mucho por nada.
Haciendo Bellas Artes hice muchas asignaturas de grabado y aprendí mucho sobre
la composición de la imagen, sobre limpieza en forma y fondo. Si algo
diferencia a mi trabajo de otros supongo que finalmente es la especie de
historia interminable que estoy formando y que pese a materializarse a través
de los lapiceros principalmente, se nos presenta en ocasiones interdisciplinar
ya sea completada con instalaciones, esculturas 3d o performance.
Ahora estamos por aquí tres principalmente: Oso de peluche, Marioneta y
Muñeco Hinchable. Oso fue el primero y se encarga de mi parte más amorosa,
Marioneta vino después y habla sobre el dejarse llevar por los demás, las
opiniones o los juegos entre palabras e imagen y Muñeco Hinchable ha sido la
última incorporación, se encarga de la sexualidad pero aparentemente de forma
naif, loca e inestable… Todos ellos parten de autorretratos, fotografías que me
tomo y luego transformo en siluetas. Me sirvieron mucho para poder hablar de mí
mismo sin exponerme de forma incómoda, eran un filtro ideal para dibujar una
especie de diario pero ahora están empezando a tomar la palabra y vivir una
vida dentro de su universo.
¿Cuáles son los principales temas
sobre los que gira tu trabajo?
El amor es el tema principal. También la muerte, el engaño, la inocencia…
Supongo que soy una persona romántica.
¿En qué consiste tu intervención en
ARCO?
Arco ha supuesto enfrentarme a realizar mi dibujo no sobre el papel que
uso, sino sobre una pared y adaptar el formato ha sido costoso pero ha merecido
la pena. He realizado un pequeño fragmente abierto de bosque en el cual mis
personajes deambulan y que se abre a la intervención de mis compañeros.
¿Con quién más estas trabajando en
ARCO?
Allí físicamente en los laterales tengo a Ana Barriga y Manuel Antonio
Domínguez. Tenerlos tan cerca me ha demostrado lo buenos profesionales que son
y su forma de trabajar tan abierta generó enseguida diálogo. Tenemos a Rafael
Jiménez, Miguel Ángel Fúnez, Estefanía Martín Sáenz, Javier Conde, Fran
Ramírez, Olga de Dios y Federico Sposato. He coincidido allí con la mayoría y
el entusiasmo es la tónica general.
Si, con Veo Arte en todas partes nos
organizamos genial, tenemos una relación muy estrecha, y una amistad que hace
que los proyectos salgan solos. Las ideas de Nuria son increíbles, es una
perfecta narradora y transmite fervientemente el arte a sus seguidores. Con
todo eso es fácil decirle siempre que sí a cualquier locura.
Hybrid es muy diferente de Arco, la
gente va buscando cosas más accesibles y pasar un buen rato, pero eso a mí
también me atrae. Hay un público no profesionalizado al que se le debe atraer
al arte y demostrarle que hay piezas asequibles de las que te puedes enamorar y
llevarte a casa con un sueldo mileurista.
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Está siendo un comienzo de año tan
bueno que me da vértigo mirar hacia delante. Quisiera que la semana no acabase
nunca porque hay mucho agotamiento pero también muchas alegrías. Próximamente
habrá más colaboraciones con Veo Arte por supuesto y también con el proyecto
online de David Delgado DDR Art Gallery. Con respecto a mi obra quiero explorar
formatos que sólo he rozado, la instalación y el vídeo sobre todo. Estas etapas
donde te empiezas a sentir a gusto con lo que haces hay que temerlas y darte un
pequeño giro, salir de la zona de confort y ver qué sucede. Mi proyecto más
importante como artista es en definitiva seguir creciendo tan bien acompañado
como hasta ahora.




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