Se trata de tres grandes cabezas de mujer de proporciones alargadas y que parecen estar durmiendo o rezando. Los tres rostros (dos de raza asiática y otro occidental) son personajes anónimos que permanecen con los ojos cerrados y en un ambiente que no parece real, sino más bien un limbo o un sueño. Junto con la iluminación y el espacio toda la obra toma un ambiente de meditación, casi de adoración religiosa.
Esa forma alargada de las cabezas que parecen convertirse en llamas de una vela, los ojos cerrados como en meditación y la propia raza asiática de dos de ellas, le confiere a las obras un aire de divinidad, como si de un buda de bronce se tratara.
Lugar Imaginal de Jaume Plensa
Estampa. Matadero Madrid
Hasta 13 Octubre
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